Las tres campanas vuelven a exhibirse ante la comunidad tras más de 30 años guardadas. Su recuperación fue impulsada por el párroco Miguel Alfonso Ríos Muñoz y los feligreses, en el aniversario 229 del templo.
La Parroquia de San José de Maipo volvió a exhibir sus históricas campanas para que vecinos y visitantes puedan conocerlas de cerca. La iniciativa, encabezada por el padre Alfonso junto con feligreses y colaboradores, busca recuperar el patrimonio de la iglesia y mantener viva la historia de la comunidad.
Las tres campanas, San José, María Inmaculada y San Cayetano, datan de 1931 y permanecían en un salón interior de la parroquia. Un amigo del sacerdote colaboró con su limpieza y se preparó su instalación en un espacio visible para quienes llegan al templo.

El padre Alfonso explicó que las campanas son “un signo potentísimo de una iglesia” y que quería acercarlas nuevamente a los habitantes de San José de Maipo, después de años en que estuvieron guardadas.
La campana San Cayetano quedó fracturada al ser arrojada desde el torreón durante un intento de robo y conserva una grieta que se extiende hasta su borde inferior.

Las campanas fueron bajadas de la torre el 12 de abril de 2010, después del terremoto de febrero de ese año. Antes de su retiro, el deterioro del campanario ya había obligado a reemplazar su sonido por una grabación transmitida a través de parlantes.

Adolfo Carrillo, feligrés que ha participado en los trabajos junto al padre Alfonso, contó que las campanas fueron instaladas durante esta semana. Para él, su recuperación tiene un valor especial por la relación que las familias de la comuna mantienen con la parroquia.
Su suegro, Guillermo, de 88 años, fue monaguillo y uno de los encargados de hacerlas sonar. Ese recuerdo familiar se suma al de generaciones de vecinos que han celebrado sus sacramentos en la iglesia.
“Aquí se han casado nuestros padres, hemos hecho la primera comunión, la confirmación. Es toda una historia”, expresó Carrillo, quien destacó la importancia de conservar este patrimonio para las nuevas generaciones.

La recuperación de las campanas forma parte de los arreglos que el párroco ha impulsado durante los tres años que lleva en San José de Maipo. Los trabajos incluyen pintura del templo, mejoras en la techumbre, recuperación del salón y restauración de imágenes religiosas.
“El párroco tiene que velar no solamente por las almas, tiene que también velar por el lugar de alabanza, de acción de gracias, porque las cosas de Dios tienen que ser bellas”, señaló el padre Alfonso.

Entre las imágenes recuperadas se encuentra una Virgen de la Merced que permanecía en la antigua capilla de El Melocotón. También se trasladó la oficina parroquial a un lugar más accesible para facilitar la atención de los vecinos y las inscripciones para primeras comuniones y confirmaciones.
Las mejoras han sido financiadas con donaciones y actividades de la comunidad, entre ellas almuerzos y ventas de empanadas. A esos aportes se suma el trabajo de personas que han colaborado directamente en las reparaciones.

El sacerdote agradeció la respuesta de los fieles y explicó que su labor también considera el cuidado de las capillas de las distintas localidades del Cajón del Maipo. Entre los próximos desafíos mencionó las reparaciones de la capilla de El Manzano, de más de 150 años de antigüedad, que presenta filtraciones y problemas en su techumbre.
La iglesia de San José de Maipo y su casa parroquial fueron declaradas Monumento Histórico en 1992. Para el padre Alfonso, su conservación requiere del compromiso de toda la comunidad, tanto por su significado religioso como por la historia que representa para la comuna.
“Que valoremos y cuidemos las cosas buenas que la historia nos ha ido dando”, pidió el párroco a vecinos y visitantes. “Esta es tu parroquia, es tu historia”, agregó.
