Asociación de Canalistas del Canal de Pirque sostienen que gran parte del recurso que utiliza el Mapocho proviene del Río Maipo. “Los regantes del Maipo han tenido que dejar de cultivar para asegurar el consumo de la ciudad”, sostuvo Rafael Ossandón.
En medio del debate por la gestión del agua en la Región Metropolitana, el presidente de la Asociación de Canalistas del Canal de Pirque y director de la Junta de Vigilancia del Río Maipo Primera Sección, Rafael Ossandón, abordó las tensiones existentes entre los regantes del río Maipo y los de la cuenca del Mapocho, en el contexto de proyectos impulsados por la sanitaria Aguas Andinas y las autoridades regionales.
Según explicó, el sistema actual ha generado un escenario donde los agricultores del Maipo han debido ceder parte importante de sus aguas para el abastecimiento de Santiago, especialmente en períodos de escasez que —afirmó— hoy se han vuelto prácticamente permanentes. Posteriormente, esas aguas, una vez tratadas, son vertidas en el Mapocho y utilizadas por los regantes de esa cuenca.
“Los regantes del Maipo han tenido que dejar de cultivar para asegurar el consumo de la ciudad, y luego esas mismas aguas terminan siendo utilizadas en el Mapocho. En la práctica, existe un subsidio que no siempre es reconocido”, sostuvo.

En ese contexto, Ossandón enfatizó que el problema no radica en perjudicar a otros sectores, sino en establecer un sistema de distribución que sea justo para todas las partes involucradas. A su juicio, el punto clave es reconocer el origen de los recursos hídricos y avanzar hacia acuerdos que permitan compartir los costos de la sequía.
El dirigente también se refirió al rol de Aguas Andinas, destacando su trabajo en la gestión del recurso, particularmente en lo relacionado con captación, tratamiento y redistribución del agua para consumo humano. No obstante, recalcó que cualquier solución debe considerar tanto la seguridad del abastecimiento urbano como la sostenibilidad del uso agrícola.

Respecto a proyectos de largo plazo, como la construcción de nuevos embalses, señaló que se trata de iniciativas complejas, de alto costo y que requieren políticas de Estado, por lo que no pueden ser abordadas únicamente por privados o asociaciones de regantes.
Asimismo, cuestionó que algunas propuestas se centren en fuentes como el río Yeso, indicando que este representa solo una fracción menor del caudal total del Maipo, lo que limita su capacidad de solución estructural. En cambio, planteó que cualquier planificación futura debe considerar el conjunto de la cuenca y los ríos que aportan la mayor cantidad de agua.

Finalmente, advirtió sobre una aparente contradicción en el crecimiento de la superficie agrícola en la cuenca del Mapocho, pese a que esta se encuentra declarada como agotada. “Si aumenta la superficie de riego en el Mapocho, es evidente que el agua proviene del Maipo. Ese es el fondo del problema, y es lo que debemos conversar para llegar a acuerdos”, concluyó.
Desde la Asociación de Canalistas del Canal de Pirque subrayaron además que, entendiendo lo importante que son los antecedentes técnicos, el punto de fondo es que se está velando para mejorar la disponibilidad del agua a futuro a los regates, más aún considerando la crisis hídrica de la región.







